2/12/09

El reloj.

Aletargada, mi mano en tu espalda, dibuja un reloj sin manillas.

Dueña de las caricias, mi mano, desbibuja este adiós.
No lo nombra, no lo quiere.

Porque adiós es una palabra fea en tus labios,
en tu espalda,
en mis manos.
Una palabra, nada más.

Adiós no existe si no lo pronuncias.

No digas nada.

Dibújalo en mi espalda con tu lengua.



Victoria Mera.

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