6/2/10

Del ejercicio de ser poeta en camas ajenas.


Fui poeta en cama de todos los hombres
que no se atrevieron a amarme.
La facilidad con la que iba dejando mis palabras
en su piel era asustante,
lo reconozco.

El caso es que mientras hacíamos el amor,
más de una vez se me escapó un poema de Cernuda
y mis amantes, boquiabiertos,
sólo atinaban a decir:
“no pares”.

Hubo alguno que supo entenderme.
Y entonces, hacer el amor,
era una orgía de palabras,
un vaivén de poemas
que se perdían en el dormitorio.

Como se perdieron tus instintos más primarios
dentro de mí aquella noche
donde habitábamos el olvido.




Victoria Mera.

No hay comentarios: