17/3/10

Incredulidad.

Nunca creí en las ciencias exactas.
Prefiero imaginar tus átomos enredándose con mi núcleo en algún lugar de esta habitación, sin necesidad de oxígeno para susurrarte que no hay mejor fusión que la de dos cuerpos.

No creo en las matemáticas.
He aprendido que uno más uno no son necesariamente dos y que dos, a veces, se convierten en uno.

Tampoco me fío de la astronomía.
Sólo creo en la constelación de tus lunares y en tu estrella polar, que anda cerca de tu ojo izquierdo -tan cálida y distante.

La única religión que sigo es la de mis pasos. Los mismos que por algún motivo
me han llevado hoy hasta ti y hasta esta ciega incredulidad de medianoche.






Victoria Mera.

2 comentarios:

Eterna dijo...

Quizá sea profeta de tu divinidad.

Victoria M. dijo...

Yo siempre he creído eso... pero a veces el mundo confabula solo.