12/4/11

Los versos perfectos no encajan en ningún poema. Las medidas de infarto se esconden en las mentes. Ver pasar las horas es concederle una tregua al futuro. Declinar nostalgias es hacerle el amor al verbo. Y quién no quiere concederle orgasmos al verbo, desnudar sus tiempos y acariciarle sus raíces. La RAE limpia, fija y da esplendor, pero no habla de sentimientos. No hay diccionario con entradas que expliquen cómo y por qué. Tampoco existe un botón de reiniciar: un punto para las máquinas, cero para la piel. Pero yo me quedo con el tacto de tu piel, con los poros caleidoscópicos que reinventan los versos perfectos que encajan en cualquier poema que hable de ti, de mí, de nostalgias ya declinadas.


Victoria Mera.

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