12/10/11

Milonga del tango mudo.



Siempre quise ser un tango de Gardel.

Sonar en un viejo vinilo de un café vacío
en los arrabales de mis Buenos Aires querido.

Colgarme como un clavel en la solapa
de los bailarines de tejados y noches
y sentir las notas desfilando por mi cuerpo
como un ejército de nostalgias
invadiendo nuevos versos.

Olvidar que la pena se asemeja a un bandonéon
que no todo tango es dolor,
que no todo dolor hace daño.

Quisiera ser un tango de Gardel,
un tango, nada más.

Y que en mi frente florezcan ya marchitas
canciones febriles de cambalache y amor.

Victoria Mera

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