8/3/13

Las ventas de mi libro, esa extensión voladora de mí misma que tengo ahora, no van nada mal. Esta escribidora está feliz. Aunque claro, vaya usted a saber qué es ir bien y qué es ir mal.
Pero a mí ya me compensa toda la gente que ha mostrado interés por mí (por mis versos), que lo ha comprado, leído, compartido y disfrutado.
Y lo mejor de todo es que aún nos queda mucho por volar.
¿Volamos? Alto, alto...
Gracias a todos.

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