15/3/14

BONJOUR, TRISTESSE.

Buenos días, tristeza.
Esta pena
se asemeja a otra pena conocida.
La ciudad sigue su alboroto cotidiano
y esa luz que sólo tienen los domingos
viene a hablarme de viejas tristezas.
No sé si tender la pena al sol,
si transformarla en desayuno de café y besos
o simplemente regocijarme en ella.
Buenos días, tristeza.
Será mejor que salgamos a comprar el pan
dejar que el viento nos dé en la cara
y nos recuerde, tristeza,
que el precio de estar vivos
es que aparezcas cuando menos se te espera.



1 comentario:

Martín dijo...

No lo dudes, un ratito al sol y un poquito de viento en la cara secan la tristeza, que no es más que una forma de lluvia, unas veces cala hasta los huesos y otras veces es tan agradable que nos hace florecer emociones olvidadas.
Un abrazo.